Desde el inicio...

El proyecto comienza por el año 2000, en pequeñas reuniones de amigos, donde Mario  nos deleitaba con su exquisita compañía, con su insuperable buen gusto  y su grácil figura.

Alentado por nuestra manera de degustar  sus  platos (muchas veces de forma inquietante e insaciable), y por las constantes sugerencias de que se debía dar el gusto y dedicarse a la cocina, su verdadera pasión, es que decide probar suerte y emprender esta nueva aventura.

Es así que Mario, a mediados del 2006,  comienza a a llevar a cabo este emprendimiento en forma profesional, creciendo y adquiriendo cada vez mayor dedicación y confianza.

El y su equipo de cocineros y asistentes, logran desarrollar un  inquietante   nivel de perfección en la forma en que llevan a cabo su arte, desde la compra de las materias primas hasta la elaboración del producto.
 
Luego de años de intenso trabajo y aún llenos de su antigua inquietud por mejorar, es que logran una trayectoria respaldada por su excelente trabajo en fiestas y agasajos, tanto grandes como pequeños.
Mario se define como un artesano del buen cocinar y nos deleita con un interesante surtido de pizza,  parrilla, chivitos y calzoni, servidas en su punto y con gran talento, entre las que me permito resaltar joyas como su zuquini relleno, con cobertura de muzzarella, un exquisito pollo a la pizza  y una intrigante mixtura de gustos y colores que deleitan el paladar y el olfato en cada uno de sus platos.
 
El proyecto desde siempre ofrece una cocina tradicional uruguaya,  con  debilidad por los productos naturales  y bien sazonados. Productos de primera  y siempre que es posible autóctonos, encabezan la lista de la compra.

Esta filosofía de trabajo posibilita nuevas técnicas y creaciones con el objetivo de realzar al máximo los sabores de su cocina. Las hierbas y especies desempeñan un papel muy destacado en sus desarrollos culinarios. Su cocina está llena de naturalidad, de sensibilidad y de pureza de sabores.